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VADIC - Evaluación para el delirium en bebés y niños (Avaliação de delirium em bebês e crianças)

Atualizado: Mar 13




Carmenza Ricardo Ramírez

Psiquiatra

Universidad Pontificia Bolivariana, sede Medellín, Colombia



Puntos clave


El Vanderbilt Assessment for Delirium in Infants and Children (VADIC) estandariza a los psiquiatras en la evaluación del delirium en los niños menores de seis meses de edad.


Tener en cuenta el momento del desarrollo del paciente pediátrico para la evaluación del delirium.


La evaluación clínica es el patrón de oro para el diagnóstico del delirium.



Introducción


La evaluación y diagnóstico de delirium en los niños es más complejo, especialmente en el neonato porque no se puede evaluar el lenguaje y la cognición. Los comportamientos y las respuestas pueden interpretarse como anormales y conducir a un diagnóstico de delirium cuando la respuesta del paciente se explica mejor por la regresión de las habilidades adquiridas que se presentan durante la enfermedad.


La enfermedad grave y la hospitalización prolongada conllevan consecuencias en el desarrollo de los niños como, retrasos en el lenguaje, en los hitos motores y pueden desarrollar disfunción sensorial o social. Además, poca higiene del sueño, ansiedad, miedo y dolor, lo que influye en los comportamientos durante la evaluación del delirium. También, la sedación conduce a estados anormales de excitación y puede ser necesario que antes de la evaluación del delirium los pacientes sean estimulados, para permitir observaciones más precisas.

La falta de estandarización en la evaluación del paciente dificulta la evaluación clínica de los niños con delirium.


En los niños críticamente enfermos, el delirium es un fenómeno importante, se asocia con aumento de la estancia hospitalaria, mayores costos y alta mortalidad [1].


Evaluación del delirium


La valoración del delirium es un reto en los prematuros y en neonatos por la ausencia de una línea basal del desarrollo que dificulta evaluar las características del delirium como un cambio en el estado mental.


La variación del sueño, especialmente en el estado de descanso fisiológico postprandial, dificulta normalmente despertar a los bebes y se pueden confundir con los síntomas de delirium hipoactivo.


Hay herramientas confiables y con validez para usar en pacientes pediátricos, pero en los niños menores de 6 meses monitorizar el delirium no está bien determinado, esto dificulta el diagnóstico y poder conocer la prevalencia y los subtipos motores a esta edad [1].


Las herramientas para la evaluación del delirium en esta población son:

· Preschool Confusion Assessment Method for the ICU (ps-CAM-ICU por sus siglas en inglés).

· Vanderbilt Assessment of Delirium in Infants and Children (VADIC por sus siglas en inglés).

· Cornell Assessment of Pediatric Delirium (CAPD por sus siglas en inglés) [2].

· Sophia Observation withdrawal Symptoms - pediatric delirium scale (SOS-PD por sus siglas en inglés) [3].



Instrumentos de evaluación


La prevalencia de delirium en la unidad de cuidados intensivos pediatricos (UCIP) se ha reportado en más del 50% en bebes y neonatos, de los cuales cerca de dos tercios están bajo ventilación mecánica, el riesgo es mayor en esta población por la inmadurez del sistema nervioso central [4].


Existen herramientas diagnósticas para la evaluación del delirium que son más utilizadas en los adultos y que no deben ser aplicadas a la población pediátrica por las diferencias que hay en el desarrollo del pensamiento entre unos y otros. La falta de instrumentos diagnósticos apropiados para la evaluación de los niños dificulta el conocimiento apropiado de la presentación clínica del delirium, de la respuesta al tratamiento y de las consecuencias de éste en la UCIP. Se han utilizado otras herramientas como, la Pediatric Anesthesia Emergence Delirium (PAED) que mide el delirium en niños que están en el momento postoperatorio y con una sensibilidad entre 69.2% a 91% [5-6].


La Delirium Rating Scale 88 y la Delirium Rating Scale revised 98 (DRS-R-98) , que se pueden aplicar a los niños con enfermedad crítica, no han demostrado superioridad sobre la Pediatric Confusion Assessment Method for the Intensive Care Unit (pCAM-ICU), que se aplica a los niños en estado crítico mayores de 5 años de edad o que por desarrollo tengan esta edad, tiene una sensibilidad del 83%-85% y especificidad del 98%-99% (está traducida y adaptada al español: p-CAM-ICU-S) y la CAPD, con una especificidad de 91% y sensibilidad del 75% [5.-7-8].


Aunque es necesario tener en cuenta la aplicación de herramientas, la evaluación clínica del psiquiatra infantil es el “patrón de oro”, que valora el estado cognitivo basal, la comunicación y el comportamiento del niño según el momento del desarrollo en el que está, lo cual no se tiene en cuenta en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) [9].


VADIC [1]


La VADIC fue desarrollada por el servicio de psiquiatría de niños y adolescentes y pediatras para estandarizar a los psiquiatras clínicos en la valoración del delirium en bebes y niños en el estudio de la ps-CAM-ICU.

Establece los retos específicos para la evaluación del delirium en los pacientes pediátricos hospitalizados:

1. Variaciones en el desarrollo cognitivo y del lenguaje.

2. Regresión durante la enfermedad de las habilidades previamente adquiridas.

3. Incapacidad para hablar debido a la presencia del tubo endo-traqueal o mascarilla.

4. Diferencias en los métodos de comunicación debido al afecto o experiencias internas.

5. La ansiedad de separación esperada para la edad.


La VADIC organiza el uso de tareas clave para medir los criterios centrales del DSM, como la atención, el estado de alerta y la cognición en pacientes pediátricos de todas las edades e integra las variaciones cognitivas y del desarrollo, para facilitar la detección o ausencia del delirium.

Permite documentar las observaciones directas y las evaluaciones interactivas en seis subdominios que incluyen:

1. Nivel de conciencia.

2. Estado mental y percepción.

3. Atención y cognición.

4. Ciclo de sueño vigilia.

5. Afecto.

6. Lenguaje y pensamiento.


La conducta del niño se observa en el momento de la evaluación y en las últimas 24 horas para poder determinar el curso fluctuante del delirium. Es necesario documentar el estado de la enfermedad (hipoxia aguda o el estrés respiratorio), cantidades recientes o significativas de sedación y/o analgesia, hipotensión, fiebre reciente y otros factores.

El examinador utiliza a los cuidadores principales para comprometerlos con el niño en tareas como el juego y compara la reacción en el momento de la evaluación con la reacción basal previa, por ejemplo, al mostrar el juguete preferido del niño. Luego imita lo que el cuidador hace y observa cualquier signo de ansiedad y la manera como los padres consuelan al niño, registra el tiempo que tarda en tranquilizarse y si esto es congruente con el estado basal.

Las evaluaciones seriadas facilitan el seguimiento del curso de atención y cognición y la repetición de tareas del VADIC permite recopilar datos longitudinales con respecto a la presencia o ausencia del delirium.


Es necesario determinar el desarrollo y estado mental basal a través de una historia detallada y evaluación física. Hay que tener en cuenta la variabilidad esperada en la comunicación, atención y cognición, particularmente en los bebes y preescolares.

El VADIC observa los patrones de sueño, las capacidades motoras y del habla, las reacciones típicas a los juguetes y las interacciones durante los juegos como, el cucú-tras, que permite evaluar las variaciones en tiempo real desde la línea basal.


1. Nivel de conciencia y estado mental:

La alteración del estado de conciencia es una característica central para el diagnóstico de delirium. Se evalúa la habilidad para enfocar y sostener la atención y la capacidad cognitiva para apreciar las diferencias. Por lo cual es necesario usar una escala de sedación objetiva para medir el nivel de conciencia del paciente. El VADIC usa descripciones de varios niveles de conciencia similares a la Richmond Agitation Sedation Scale (RASS) y la State Behavioral Scale (SBS). El evaluador primero observa al paciente si presenta o no agitación. Si los ojos están cerrados, el evaluador le “habla” al paciente buscando una respuesta, observa el contacto ocular o el moviento de las extremidades. Finalmente, estimula físicamente al paciente para que responda.


En la evaluación hay que considerar que el sueño profundo de los bebes puede confundirse con un nivel de conciencia alterado. Hay que determinar si es necesario la estimulación física adicional en pacientes sedados (durante 15 segundos) y reevaluar después de un período sin estimulación (15 segundos). Cuando hay delirium, se observa un cambio abrupto o fluctuación del estado mental. Si la fluctuación es sutil se asume como parte de la enfermedad grave o consecuencia de la medicación, pero se documenta en el VADIC.


2. Atención y cognición:


El compromiso de la atención es una característica esencial del diagnóstico de delirium. La atención incluye el enfoque y el procesamiento de la información que nos rodea. Cuando el paciente es incapaz de atender se afectan la habilidad de comprender, razonar, responder y memorizar.

Se evalúa, pidiéndole al padre que camine de un lado a otro de la cama y se observa como el paciente enfoca y sostiene su atención en el padre. Luego el examinador hace lo mismo y compara las reacciones. Se le pregunta al padre si las reacciones son o no las conductas basales del bebe, si no lo son, deberá describir las diferencias observadas. También puede evaluarse mostrando el juguete favorito y cambiarlo por algo que le guste menos o retirándolo, se observan los cambios de conducta y la habilidad para enfocar y sostener la atención sobre el juguete y si reconoce el juguete.


Tener en cuenta la percepción, el lenguaje, el sueño y las diferentes características de la cognición según el momento del desarrollo.


Confusores en la evaluación del delirium:

En los bebes y preescolares, la expresión de la atención y la cognición se afectan por el dolor, la ansiedad, el temperamento y las alteraciones del sueño, lo que puede afectar la voluntad del niño para que siga las indicaciones del examinador. Para disminuir estos sesgos de confusión, el evaluador disimula su presencia y observa la conducta del niño cuando está solo con su familia.


El dolor puede producir cambios comportamentales; se debe anotar en el VADIC la administración reciente de analgesia y sus efectos farmacológicos sobre el afecto y el comportamiento. Los efectos tanto del dolor como de la analgesia influyen en el estado mental de los pacientes. Se documentan las descripciones de los padres sobre el comportamiento habitual del paciente y sus observaciones sobre la capacidad de consolar al niño que no está en delirium.


Delirium según el VADIC:

· Presencia de un cambio agudo en el nivel de conciencia, con flutuación del curso e inatención (disminución del foco, disminución de la atención sostenida o dificultad para cambiar la atención).


· Alteración adicional de la cognición y un cambio en el afecto después de excluir el dolor o la ansiedad. Al menos uno de estos factores también debe estar presente para el diagnóstico: estado inconsolable, trastornos perceptivos, cambios en el sueño/vigilia y en el lenguaje/pensamiento.


Conclusiones


Este formulario representa una forma cualitativa de operacionalizar la evaluación psiquiátrica, utilizando el DSM-5 como el estándar de diagnóstico actual.

Se requiere de la colaboración interdisciplinaria entre enfermeras, intensivistas, pediatras, psiquiatras y otros profesionales de la salud mental infantil en el cuidado de pacientes con delirium, para comprender el desarrollo de los cambios agudos de la función cerebral y para implementar protocolos de monitoreo y manejo del síndrome [1].



Referencias


1. Gangopadhyay M, Smith H, Pao M, Silver G, Deepmala D, De Souza C et al. Development of the Vanderbilt Assessment for Delirium in Infants and Children (VADIC) to Standardize Pediatric Delirium Assessment among Psychiatrists. Psychosomatics. 2017; 58(4): 355–363

2. Traube C, Silver G, Kearney J, Patel A, Atkinson TM, Yoon MJ, et al. Cornell Assessment of Pediatric Delirium: A valid, rapid, observational tool for screening delirium in the PICU. Critical care medicine. 2014; 42(3): 656-663

3. Ista E, van Beusekom B, van Rosmalen J, Kneyber MCJ, Lemson J, Brouwers A, Dieleman GC, Dierckx B, de Hoog M, Tibboel D, van Dijk M. Validation of the SOS-PD scale for assessment of pediatric delirium: a multicenter study. Crit Care. 2018 Nov 20;22(1):309

4. Fuchs C. Applying knowledge of pediatric delirium to infants under 6 months of age: Assessing the boundaries of care. Child & adolesc psychiatry. 2018; 57 (10S): S5

5. Luetz A, Gensel D, Müller J, Weiss B. Validity of different delirium assessment tools for critically ill children: covariates matter. Critic care med. 2016; 44 (11):2060-2069

6. Janssen N, Tan E, Staal M. On utility of diagnostic instruments for pediatric delirium in critical illness: an evaluation of the Pediatric Anesthesia Emergence Delirium Scale, the Delirium Rating Scale 88 and Delirium Rating Scale Revised R-98. Intensive Care Med. 2011; (37):1331-1337

7. Daoud A, Duff JP, Jaffe AR. Diagnostic accuracy of delirium diagnosis in pediatric intensive care: a systematic review. Crit Care. 2014; 18:489

8. Traube Ch, Silver G, Reeder R. Delirium in critically ill children: an international point prevalence study. Crit care med. 2017; 45:584-590

9. Silver G, Kearney J, Traube Ch, Atkinson T, Wykak K, Walkup J. Pediatric delirium: evaluating the gold standard. Palliat support care. 2015; 13(3):513-516






Avaliação Vanderbilt para Delirium em Bebês e Crianças

VADIC

Carmenza Ricardo Ramírez

Psiquiatra

Universidad Pontificia Bolivariana, sede Medellín, Colômbia


Tradução para o português: Roberta Castro



Pontos-chave


O Vanderbilt Assessment for Delirium in Infants and Children (VADIC) padroniza a Avaliação de delirium por psiquiatras em crianças menores de seis meses de idade.


O VADIC leva em consideração o momento de desenvolvimento do paciente pediátrico para avaliação do delirium.


A avaliação clínica é o padrão ouro para o diagnóstico de delirium.


Introdução


A avaliação e o diagnóstico de delirium em crianças são mais complexos, especialmente em neonatos, porque a linguagem e a cognição não podem ser avaliadas. Comportamentos e respostas podem ser interpretados como anormais e levar a um diagnóstico de delirium quando a resposta do paciente é melhor explicada pela regressão das habilidades adquiridas que ocorrem durante a doença. Doenças graves e hospitalização prolongada têm consequências no desenvolvimento das crianças, como atrasos na linguagem, marcos motores e podem desenvolver disfunções sensoriais ou sociais. Além disso, má higiene do sono, ansiedade, medo e dor influenciam os comportamentos durante a avaliação do delirium. Ademais, a sedação leva a estados anormais de excitação e pode ser necessário que os pacientes sejam estimulados antes da avaliação do delirium para permitir observações mais precisas. A falta de padronização na avaliação do paciente dificulta a avaliação clínica da criança com delirium. Em crianças gravemente enfermas, o delirium é um fenômeno importante, está associado a maior permanência hospitalar, maiores custos e alta mortalidade [1].


Avaliação do delirium


A avaliação do delirium é um desafio em bebês prematuros e neonatos devido à ausência de uma linha de base de desenvolvimento que torna difícil avaliar as características do delirium como uma mudança no estado mental.


A variação do sono, especialmente no estado de repouso fisiológico pós-prandial, normalmente torna difícil acordar os bebês e pode ser confundida com sintomas de delirium hipoativo.


Existem ferramentas confiáveis ​​e válidas para uso em pacientes pediátricos, mas em crianças menores de 6 meses, o monitoramento do delirium não é bem determinado, o que dificulta o diagnóstico e a determinação da prevalência e dos subtipos motores nessa idade [1].


As ferramentas para avaliação do delirium nesta população são:

· Preschool Confusion Assessment Method for the ICU (ps-CAM-ICU);

· Vanderbilt Assessment of Delirium in Infants and Children (VADIC);

· Cornell Assessment of Pediatric Delirium (CAPD) [2];

· Sophia Observation withdrawal Symptoms - pediatric delirium scale (SOS-PD) [3].



Instrumentos de avaliação


A prevalência de delirium em unidade de terapia intensiva pediátrica (UTIP) foi relatada em mais de 50% em lactentes e neonatos, dos quais cerca de dois terços estão em ventilação mecánica. O risco é maior nesta população devido à imaturidade do sistema nervoso central [4].


Existem instrumentos diagnósticos para avaliação do delirium que são mais utilizados em adultos e que não devem ser aplicados na população pediátrica, devido às diferenças no desenvolvimento. A falta de instrumentos diagnósticos adequados para a avaliação das crianças dificulta o entendimento adequado da apresentação clínica do delirium, da resposta ao tratamento e de suas consequências na UTIP. Outras ferramentas têm sido utilizadas, como o Pediatric Anesthesia Emergence Delirium (PAED), que mede o delirium em crianças no pós-operatório e com sensibilidade entre 69,2% e 91% [5-6].


A Delirium Rating Scale 88 e a Delirium Rating Scale revisada 98 (DRS-R-98), que podem ser aplicadas a crianças com doença crítica, não mostraram superioridade sobre o Pediatric Confusion Assessment for the Intensive Care Unit (pCAM-ICU), que se aplica a crianças gravemente doentes com mais de 5 anos de idade ou que estão em desenvolvimento nessa idade. O pCAM-ICU tem uma sensibilidade de 83% -85% e especificidade de 98% -99% (está traduzido e adaptado para o espanhol: p-CAM-ICU-S) e CAPD, com especificidade de 91% e sensibilidade de 75% [5, 7-8].


Embora seja necessário levar em consideração a aplicação de ferramentas, a avaliação clínica do psiquiatra infantil é o “padrão ouro” para avaliar o estado cognitivo de base, a comunicação e o comportamento da criança de acordo com o momento de desenvolvimento em que ela se encontra, o que não é levado em consideração no Manual Diagnóstico e Estatístico de Transtornos Mentais quinta edição (DSM-5) [9].


VADIC [1]


O VADIC foi desenvolvido pelo serviço de psiquiatria infantil e por pediatras para padronizar os psiquiatras na avaliação do delirium em bebês e crianças no estudo de validação do instrumento ps-CAM-ICU. Ele define os desafios específicos para a avaliação do delirium em pacientes pediátricos hospitalizados:

1. Variações no desenvolvimento cognitivo e da linguagem;

2. Regressão de habilidades previamente adquiridas durante a doença;

3. Incapacidade de falar, devido à presença do tubo endotraqueal ou máscara;

4. Diferenças nos métodos de comunicação, devido ao afeto ou experiências prévias;

5. A ansiedade de separação esperada para a idade.



O VADIC organiza tarefas-chave para medir os critérios centrais do DSM-5, como atenção, alerta e cognição em pacientes pediátricos de todas as idades, e integra variações cognitivas e de desenvolvimento para facilitar a detecção ou ausência de delirium. É um instrumento que permite documentar observações diretas e avaliações interativas em seis subdomínios, incluindo:

1. Nível de consciência;

2. Estado mental e percepção;

3. Atenção e cognição;

4. Ciclo de sono acordado;

5. Afeto;

6. Linguagem e pensamento.


O comportamento da criança é observado no momento da avaliação e nas últimas 24 horas para determinar o curso flutuante do delirium. O estado da doença (hipóxia aguda ou estresse respiratório), quantidades recentes ou significativas de sedação e/ou analgesia, hipotensão, febre recente e outros fatores precisam ser documentados.

O examinador usa cuidadores primários para envolver a criança em tarefas como brincar e compara a reação no momento da avaliação com a reação de linha de base anterior, por exemplo, mostrando o brinquedo favorito da criança. Em seguida, ele imita o que o cuidador faz e observa quaisquer sinais de ansiedade e a forma como os pais confortam a criança, registra o tempo que leva para se acalmar e se é congruente com o estado inicial.

Avaliações seriadas facilitam o monitoramento do curso de atenção e cognição, e a repetição de tarefas VADIC permite que dados longitudinais sejam coletados a respeito da presença ou ausência de delirium.


É necessário determinar o desenvolvimento e o estado mental básico por meio de uma história detalhada e avaliação física. A variabilidade esperada na comunicação, atenção e cognição deve ser levada em consideração, principalmente em bebês e pré-escolares.

O VADIC observa padrões de sono, habilidades motoras e de fala, reações típicas a brinquedos e interações durante jogos, como espreitar, o que permite que variações em tempo real sejam avaliadas a partir da linha de base.

1. Nível de consciência e estado mental:

O estado alterado de consciência é uma característica central para o diagnóstico de delirium. A capacidade de focar e manter a atenção e a capacidade cognitiva de apreciar as diferenças são avaliadas. Portanto, é necessário o uso de uma escala objetiva de sedação para medir o nível de consciência do paciente. O VADIC usa descrições de vários níveis de consciência semelhantes à Richmond Agitation Sedation Scale (RASS) e à State Behavioral Scale (SBS). O avaliador primeiro observa o paciente, esteja ele agitado ou não. Se os olhos estão fechados, o avaliador “conversa” com o paciente para uma resposta, observa o contato visual ou a movimentação dos membros. Finalmente, estimula fisicamente o paciente para que ele possa responder.


Na avaliação, deve-se considerar que o sono profundo dos bebês pode ser confundido com alteração do nível de consciência. Determine se estimulação física adicional é necessária em pacientes sedados (por 15 segundos) e reavalie após um período sem estimulação (15 segundos). Quando o delirium está presente, uma mudança abrupta ou flutuação no estado mental é observada. Se a flutuação for sutil, presume-se que seja parte da doença grave ou consequência do medicamento, mas está documentada no VADIC.


2. Atenção e cognição:


O comprometimento da atenção é uma característica essencial do diagnóstico de delirium. A atenção inclui o foco e o processamento das informações ao nosso redor. Quando o paciente não consegue comparecer, a capacidade de compreender, raciocinar, responder e memorizar é afetada.


A atenção é avaliada pedindo ao pai que caminhe de um lado a outro da cama e observa-se como o paciente focaliza e mantém sua atenção no pai. Em seguida, o examinador faz o mesmo e compara as reações. O pai é questionado se as reações são ou não os comportamentos de base do bebê, caso contrário, ele deve descrever as diferenças observadas. Também pode ser avaliada mostrando o brinquedo favorito e trocando por algo que ele goste menos ou retirando-o, observando as mudanças de comportamento e a capacidade de focar e prender a atenção no brinquedo e se ele o reconhece.


Leve em consideração a percepção, a linguagem, o sono e as diferentes características da cognição de acordo com o nível de desenvolvimento.


Confundidores na avaliação do delirium:

Em bebês e crianças pequenas, a expressão de atenção e cognição são afetadas por dor, ansiedade, temperamento e distúrbios do sono, que podem afetar a disposição da criança em seguir as instruções do examinador. Para reduzir esses preconceitos confusos, o avaliador esconde sua presença e observa o comportamento da criança quando ela está sozinha com sua família.


A dor pode produzir mudanças comportamentais; A administração recente de analgesia e seus efeitos farmacológicos sobre o afeto e o comportamento devem ser anotados no VADIC. Os efeitos da dor e da analgesia influenciam o estado mental dos pacientes. As descrições dos pais sobre o comportamento habitual do paciente e suas observações sobre a capacidade de confortar a criança que não está em delirium são documentadas.


Delirium de acordo com o VADIC:

• Presença de uma mudança aguda no nível de consciência, com flutuação do curso e desatenção (diminuição do foco, diminuição da atenção sustentada ou dificuldade em desviar a atenção);


• Maior comprometimento da cognição e uma mudança no afeto após excluir a dor ou ansiedade. Pelo menos um desses fatores também deve estar presente para o diagnóstico: estado inconsolável, distúrbios perceptivos, alterações no sono / vigília e linguagem / pensamento.


Conclusões


Este formulário representa uma forma qualitativa de operacionalizar a avaliação psiquiátrica, utilizando o DSM-5 como padrão diagnóstico atual.

A colaboração interdisciplinar entre enfermeiras, intensivistas, pediatras, psiquiatras e outros profissionais de saúde mental infantil é necessária no cuidado de pacientes com delirium, para compreender o desenvolvimento de alterações agudas na função cerebral e implementar protocolos de monitoramento e gerenciamento [1].


Referências


1. Gangopadhyay M, Smith H, Pao M, Silver G, Deepmala D, De Souza C et al. Development of the Vanderbilt Assessment for Delirium in Infants and Children (VADIC) to Standardize Pediatric Delirium Assessment among Psychiatrists. Psychosomatics. 2017; 58(4): 355–363

2. Traube C, Silver G, Kearney J, Patel A, Atkinson TM, Yoon MJ, et al. Cornell Assessment of Pediatric Delirium: A valid, rapid, observational tool for screening delirium in the PICU. Critical care medicine. 2014; 42(3): 656-663

3. sta E, van Beusekom B, van Rosmalen J, Kneyber MCJ, Lemson J, Brouwers A, Dieleman GC, Dierckx B, de Hoog M, Tibboel D, van Dijk M. Validation of the SOS-PD scale for assessment of pediatric delirium: a multicenter study. Crit Care. 2018 Nov 20;22(1):309

4. Fuchs C. Applying knowledge of pediatric delirium to infants under 6 months of age: Assessing the boundaries of care. Child & adolesc psychiatry. 2018; 57 (10S): S5

5. Luetz A, Gensel D, Müller J, Weiss B. Validity of different delirium assessment tools for critically ill children: covariates matter. Critic care med. 2016; 44 (11):2060-2069

6. Janssen N, Tan E, Staal M. On utility of diagnostic instruments for pediatric delirium in critical illness: an evaluation of the Pediatric Anesthesia Emergence Delirium Scale, the Delirium Rating Scale 88 and Delirium Rating Scale Revised R-98. Intensive Care Med. 2011; (37):1331-1337

7. Daoud A, Duff JP, Jaffe AR. Diagnostic accuracy of delirium diagnosis in pediatric intensive care: a systematic review. Crit Care. 2014; 18:489

8. Traube Ch, Silver G, Reeder R. Delirium in critically ill children: an international point prevalence study. Crit care med. 2017; 45:584-590

9. Silver G, Kearney J, Traube Ch, Atkinson T, Wykak K, Walkup J. Pediatric delirium: evaluating the gold standard. Palliat support care. 2015; 13(3):513-516




** Original VADIC Form




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